miércoles, 5 de junio de 2013

Antes, hubo un antes el día que devore mil ángeles. Que la disolución de mis pies en la madera agrietada, fue todo lo que sus ojos sangraron por mí. 
No estuvo dispuesta a tomar mi cuerpo del suelo, ni mi alma del cenit celeste.

Y en la impronta de su risa bella, resucite…

“Otra vez vamos a dar vueltas, a dar vueltas y construir auroras. A empezar y volvernos la sinfonía del universo profundo. Porque ya saltamos cientos de tejados… y debajo siempre estuvo nuestra casa”


Antes, hubo un antes donde pensé todo eso, donde te pensaba como carne y no como alma, como un llamado ardiente, como la seguridad de saber que al menos podría recoger tus vestigios, como si no fueses nadie… Como el idiota que escribe, y escribe, como yo. 

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