Antes, hubo un antes el día que devore mil ángeles. Que la
disolución de mis pies en la madera agrietada, fue todo lo que sus ojos
sangraron por mí.
No estuvo dispuesta a tomar mi cuerpo del suelo, ni mi alma
del cenit celeste.
Y en la impronta de su risa bella, resucite…
“Otra vez vamos a dar vueltas, a dar vueltas y construir
auroras. A empezar y volvernos la sinfonía del universo profundo. Porque ya saltamos cientos de tejados… y
debajo siempre estuvo nuestra casa”
Antes, hubo un antes donde pensé todo eso, donde te pensaba
como carne y no como alma, como un llamado ardiente, como la seguridad de saber
que al menos podría recoger tus vestigios, como si no fueses nadie… Como el
idiota que escribe, y escribe, como yo.

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