miércoles, 11 de julio de 2012

Cuando silencien las bombas


Cuando los asesinos mueran por la tibieza de la locura, en la fría condena de millares de manos desequilibradas 
Ahí, al fin dejaran de llover las cruces de hierro y los ladrillos de escarcha que resbalan a los pies que corren.
Dejaran de ser las cenizas el único camino posible.
Dejaran de no dejarnos ser…
Dejaran los cuerdos de enmasillar las ranuras del alma que brotan arte.
Dejara de encender velas y saldrá el mundo a nadar en la oscuridad.
Dejara de ser indisciplina el huir de la formación para besar.
Dejaran de ser los tiranos… tiranos, y los auténticos tiranos, serán tiranos.
Dejaran también los héroes de ser tiranos, y serán héroes.
Dejaran de no romper la voz, para silenciar las radios.
Dejara de ser la sangre, la musa de las falanges armadas
Dejaran al fin, que se les haga tarde. Que la primavera sea… Cuando enmudezcan, cuando silencien las bombas, cuando al fin… las callen.
Cuando los asesinos mueran por la tibieza de la locura, en la fría condena de millares de manos desequilibradas