viernes, 13 de abril de 2012

Tintero multicolor

Escribir y dejar que suban. Que las palabras se quemen en el sol y cambien de color...

Mientras siguen pasando por la calle, los pisos de madera mas húmedos, sillones rotos. Brillan las bendiciones amargas. 

Nobles manos veo al decir que ella carga estrellas. Entonces contesta con sonrisa complacida. 
Les voy a entregar una paloma pintada de celeste, para que la suelten y libre se pierda allá arriba.  

En la escuela de adoquines, en esa puerta que sube y conduce a donde se habla susurrando. Donde se ofrece la dulce amistad del borracho, del honesto. La verdad  esta tan dilatada que no se si quiero tomarla. 
Pero esos cuerpos son tan hermanos, que morimos en ronda por verte en nuestra habitación...  




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