martes, 13 de marzo de 2012

Divino espectador

La mujer danza rebelde,
busca la libertad en la contorción de su cuerpo.
La mujer sabe donde esta la verdad…
Ni tus ojos, ni los míos, pueden ver ese valle.
Entre sus piernas, gemas eternas asesinan el deseo.
Un niño se cuelga de la falda de su madre y la mujer mira distante…
Vuelve a llorar su sangre,
maldice., pero ella es pura y hermosa,
yo la amo.
La mujer quiere su suerte, quiere merecer esta vez el beso divino.
Las mesas florean los manteles para la cena,
pero no la consuelan.
Ni yo.
La mujer no me quiere…
quiere eso que se desvirtuó cuando el carmín vio la luz.
La mujer se aleja.
No se si es un camino,
o la cuerda vibrando de un músico poniéndole melodía a su locura.
La mujer llega a su lado,
toma las lágrimas y las guarda en su vientre.
Aún en su agonía consuela a las palabras más perfectas dichas sin voz.
Entonces un lenguaje ancestral brota de los labios del músico,
y la besa hasta tornarse celeste.
Ella sabe que la miro, el músico sabe que la amo…
La mujer sabe la verdad…

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