Que la muerte no apague esta estación, por mas que marche como un fugitivo de un siempre te quise, a un ¿donde ir?.
Me di cuenta que en cada mente hay un coro de Babel,y que cada mentira quiso nacer verdad, cuanta sombra da la soledad.
Ellos me miran desde un bar, piensan quizás,"pobre". Pero yo tengo mil mariposas y por mas que abra mis manos ellas no van a volar. Por que esa vez que nos dimos la mano nada volvió a ser igual. La vez que te sentaste al lado mío fue, espero, para siempre. Pero ella también se fue, y eso no puedo negar que duele.
En un momento nos vamos a dar cuenta que no estamos solos, que los caminos en algún momento se cruzan. Que podemos sentarnos en cualquier tejado que alguien allá dejado tirado, y observar la luna. O sentarnos en el jardín a soñar, por mas que no me guste el pasto.
Me envenena no poder sacarte en forma de música, siempre tenes la forma de un pañuelo húmedo. No se si sera la vergüenza, o es que aprendí a convivir con la ausencia.
Y quizás de nuevo no le encuentre el sentido, si total los diarios nos van a ignorar.
O quizás eso no me importe y haga lo que iba hacer al final...
(Y no te puedo olvidar, tampoco te pude hacer una canción. Sin embargo hoy escribí una canción.)
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